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«Otra noche se acerca lentamente.
Robin yacía con la barbilla apoyada sobre sus dos manos entrecruzadas sobre la superficie del alféizar, mirando con ojos de brillante melancolía el cielo azabache salpicado de estrellas, al otro lado de la ventana de su habitación.
En el interior, a pesar del resguardo de un techo, el lugar se sentía particularmente frío; un ambiente moribundo y demasiado solitario era palpable dentro de la habitación del rubio esa noche, al igual que la noche anterior, y la anterior a esa.
Por lo que solía mirar las estrellas, para no concentrarse más en esa sensación de soledad que últimamente lo visitaba con demasiada frecuencia. En especial durante las noches en que era mucho más sencillo caer dentro del espiral infinito de tus propios pensamientos.
...y me siento tan solo...
Ese era el pensamiento más recurrente del rubio. Y aunque mirar estrellas estaba convencido de que podría ser algún tipo de distracción a lo que fuera, a todo eso malo del día, lo cierto es que en realidad la misma acción, irónicamente, alimentaba mucho más esa misma parte del subconsciente que Robin buscaba a toda costa poder evitar.
No caer más en la profundidad de los recuerdos del pasado.
Francamente, era inevitable no hacerlo.
Un calor conmovedor se congela en mi piel
Al recordar esa infinidad de cosas que hicieron juntos en los días más brillantes de algo llamado amistad.
Al recordar esos amorosos brazos rodeando su cuerpo siempre que estaba triste.
Cuando actualmente está triste...
Imagino que aún me abrazas
Las noches son más largas de lo que alguna vez imaginó. La locura desatada por la tormenta interna, tan desprotegido enmedio de ella, es tan difícil enfrentar las cosas cuando no existe un lugar seguro en el que pueda refugiarse. Las constantes crisis no le permiten dormir.
El dolor en el pecho que le produce la resonancia en eco de un nombre, en las paredes de su mente, le hace ver que ha llegado muy lejos.
Estoy profundamente enamorado ... De ti.
Admitió aquella noche. El cielo oscuro, la luna de plata y el brillo de las estrellas fueron los únicos testigos, que silenciosos contemplaron aquella confesión impactante. La luz artificial de los faroles se reflejaban en el rostro de los dos hombres que sentados sobre la banca en algún sector del parque municipal, se miraron frente a frente sin decir nada. Sus ojos brillaban de distintas maneras. Mientras una mirada reflejaba duda y angustia mezcladas, la otra proyectó un destello de confrontación y valentía.
Así que los rumores eran ciertos. Pensó Petersson en cuanto las palabras quebradizas finalmente hubieron abandonado la boca de Zander.
Robin, su mejor amigo, era homosexual. Y al parecer gustaba de él. Fue tan repentina la confesión que todavía a ese momento seguía sin saber cómo asimilar semejante declaración, honestamente.
Por lo que dijo al rubio (tras un largo e incómodo momento de silencio atmosférico) que tenía algo importante que hacer y que debía marcharse.
Nunca respondió ante la declaración de Zander los próximos días, no obstante.
No puedo creer que te hayas ido
No sólo ese día. Fue clara la evasión que conllevó a partir de ese acontecimiento sin retorno.
Y pensó que quizás había perdido a un amigo.
Eso dolía en su corazón. Mucho lo hacía.
Fuiste el primero y serás el último
Sin embargo...
Dondequiera que vayas, yo estaré contigo
Y...
Lo que sea que quieras, yo te lo daré
Como ayer, cuando él limpiaba cuidadosamente con el pulgar las lágrimas del rostro de Robin, herido por los hematomas, y susurraba esas dulces palabras que eran una suave caricia para el corazón dolorido de Zander.
— Cuando necesites a alguien sobre quien poner tu corazón y tu cabeza ... Recuerda que después del fuego, después de toda la lluvia, yo seré la flama.
Robin puso su corazón en él. Lo hizo completamente y ahora sufría en silencio cada noche por haberlo hecho. Supo (a la mala, tal vez) que lo que Tom decía se trataba sólo de una muestra de apoyo más que los amigos se dan cuando uno de ellos la está pasando mal. No había ningún significado romántico en esas palabras y aún así, Robin las había sentido llegar en lo profundo de su corazón.
Quizá lo interpretó de una manera diferente porque estaba siendo herido en su día a día, y sólo buscaba un refugio, protección en los brazos de su querido amigo. Teorizó cierto día.
Las sombras moviéndose en las paredes lo aterrorizaban. Siguen aterrorizando.
Quiero correr hacia ti...
...Quiero llamarte...
Pero ha sido golpeado por el relámpago y no puede llegar a él. Se vuelve un camino tan difícil para el rubio por diversas cuestiones: Tom probablemente no quiera verlo más en su vida y los castigos físicos son cada vez más violentos. La culpa en su corazón crece cada día más.
No puedo levantarme por estar destrozado
En todos los sentidos, así era.
No puedo ver a través de este velo en mi corazón
Por ti.
Tú siempre serás el único
Su dedo trazó una línea sobre el cristal
Fuiste el primero y serás el último
Cerró los ojos por un momento
Dondequiera que vayas, yo estaré contigo...
...Lo que sea que quieras, yo te lo daré...
Estaba tan impreso ese verso en su interior, que no creía que existiera forma alguna de borrarlo jamás.
He llegado muy lejos
Estoy profundamente enamorado. De ti.
Dondequiera que vayas, yo estaré contigo.